Crecí entre telas, hilos, mujeres, conversaciones, en ese mundo maravilloso e infinito de la costura, respirando ese clima de taller desde la infancia de la mano de mi madre, de mi hermana y de otras mujeres de mi familia, donde cada tarde eran sin saberlo horas de aprendizaje, risas y momentos compartidos. Y aunque la vida me llevó luego por otros caminos, ese universo siempre vivió conmigo.
Creo que el fuego del oficio nunca se apaga del todo y que cuando la pasión y el amor por ese arte están allí, tan dentro de uno es una fuerza incontenible que tarde o temprano busca salir a expresarse.
Volver a la manos, al detalle y a la precisión de la alta costura fue tal vez, el inicio de todo lo que estoy construyendo hoy, y sobre todo un reecuentro conmigo misma, con lo que soy, con lo que traigo y con ese amor que se expresa a traves de mis manos.
Me sigue asombrando con la misma intensidad de siempre cómo las manos pueden transformar la materia, lo simple y cotidiano, cómo de un retazo de tela se puede hacer algo nuevo, pasar de lo inerte a darle vida, a generar una pieza única o ese detalle que lo cambia todo. Por eso amo trabajar con mis manos porque tienen el poder de tranformar las cosas, de dar valor y crear belleza, son el motor de todo lo que hago.
Y así llegamos a Ingrávita, que es mucho mas que una marca de Diseño de Autor, es una posibilidad de expansión sin límites, un territorio de exploración constante. Nació para nombrar eso mismo que siento al crear, es mi búsqueda constante por la libertad, por despojarme de las etiquetas y dejar de vivir atada a moldes rígidos. Es la búsqueda de la ligereza, de la fluidez, es poder expresarme a traves del Arte Portable.
Ingrávita es sutil y liviana, es mi vuelo del alma.
